Andrea

Esta es mi hija Andrea

En muchas maneras, Andrea es una típica niña de diez años. Ella va al colegio, juega con sus amigos, hace sus tareas. Le encantan las caricaturas, las peleas con espadas, los juegos, y los bebés. No le gustan los vegetales.

Ohh, una pelea con espadas con bebés.

Andrea no es una comunicadora verbal. En realidad usualmente no habla con oraciones completas, y cuando lo hace, lo más probable es que esté citando alguna frase de una de sus películas preferidas. Su hablar no es muy claro, así que para entender claramente la frase, ayuda estar familiarizado con las películas.

A pesar de sus dificultades de comunicación, Andrea tiene una habilidad muy especial: está en camino a memorizar todo el Salmo 119. Ya ha memorizado la primera mitad del salmo (145 versículos), y no hay nada que sugiera que los versículos que quedan le causarán algún problema. No estamos en apurados; cada mes, Andrea aprende ocho nuevos versículos mientras repasa aquellos que ya sabe. Si todo va como hemos planeado, ella sabrá de memoria todo el samo en junio 2013.

Esto realmente me sorprende. El síndrome de down de Andrea le atrasa de muchas maneras. Cuando nuestra familia comenzó a memorizar el Salmo 119, pensé que Andrea podría aprender cuatro versículos-en una versión simplificada- mientras nosotros aprendíamos ocho. Luego en los años siguientes, podríamos trabajar en el resto de versículos con ella. Aunque inmediatamente, Andrea nos mostró que con un poco de ayuda, ella puede aprenderse los versículos igual de bien que cualquier otra persona. Andrea es muy buena memorizando, pero no tiene una habilidad extraordinaria para ello. No es una genia ni un sabio autista o algo así. Simplemente trabaja muy duro, y se divierte al hacerlo.

Así es como lo hacemos.

A comienzos del mes, escribo los nuevos versículos en una pizarra para que Andrea lea en alto. Luego borramos una o dos palabras, y ella vuelve a leer. Repetimos el proceso hasta que la pizarra está en blanco. Seguimos haciendo lo mismo durante los siguientes días. Después de cuatro o cinco días, ella se sabe los ocho nuevos versículos bastante bien.

Busco una imagen en internet que represente cada versículo, y la madre de Andrea hace tarjetas de memoria para ella. Repasamos los versículos utilizando las tarjetas de memoria (usualmente en orden, pero las mezclamos ocasionalmente).

Practicamos decir los versículos en nuestras caminatas de cinco minutos hacia el colegio. Yo digo la primera parte, y ella dice la segunda. Yo digo la primera parte de los versículos: “Enseñame, oh Jehová, el camino de Tus estatutos,” Y ella responde: “Y lo guardaré hasta el fin.” A veces cantamos los versículos. Nos mantiene entretenidos, y no nos cuesta ni un minuto, de todas maneras teníamos que caminar al colegio.

A veces en casa jugamos juegos de mesas sencillos utilizando las imágenes que van con los versículos. La primera versión de los juegos sólo tenía ocho imágenes, después hubieron dieciséis, luego veinticuatro, cuarenta… la última versión tiene ochenta.

Las reglas han variado, pero la idea básica es la misma: tirar los dados, mover la ficha, decir el versículo. Algunos de los primeros juegos incluyeron a los personajes de las caricaturas y películas favoritas de Andrea. Pensé que esto le mantendría su interés, pero rápidamente me di cuenta que no eran necesarios.

Una de las cosas que si mantiene su interés, es cantar los versículos. A Andrea le costaba más de lo usual memorizar el versículo 48 por su longitud. Así que decidí escribirle una melodía simple que fuera con el versículo. Una vez se aprendió la melodía, nunca más tuvo problemas diciendo el versículo.


Así que al mes siguiente decidí escribir una melodía sencilla para cada uno de los nuevos versículos, y de ahí me pareció una buena idea unir cada una de esas melodías sencillas en una sóla canción larga. Y al final resultó mejor de lo que esperaba. Con la ayuda de una canción, es más fácil para ella pasar de un versículo en orden si ni siquiera tener que acudir a las imágenes. Ahora escribo canciones para los nuevos versículos cada mes. (Si te gustaría escucharlas, están colgadas al final de la página).

Patatas fritas con bacon, nuestras favoritas:
A Andrea le encanta salir a comer. Una vez ella se aprende los ocho nuevos versículos del mes, ella le toca llevar a su familia a comer afuera a uno de sus restaurantes favoritos, KFC, Foster’s Hollywood o comida turca. Como sólo le toma un par de días aprenderse los versículos, nos queda el resto del mes para repasar todos los versículos. También tenemos suficiente tiempo para hablar sobre lo que cada versículo significa, y cómo podemos aplicarlos en nuestras vidas.

Después de Andrea se aprende los versículos, ella también puede ganarse una salida a comer más por repasarlos fielmente. Ella gana 100 puntos por cada versículo que recita. POr cada 100 puntos, ella marca una casilla en una tabla. Cuando ha marcado cada casilla de la tabla, podemos salir a comer. Hay muchas casillas en el cuadro. Comenzamos colocando “X” en las casillas; la segunda vez, pusimos “+” sobre las “X”; la tercera vez un punto rojo en la mitad, y la cuarta vez, una línea verde a los lados. Quizá necesitemos una nueva tabla muy pronto.
Algunos días el tartamudeo de Andrea es más malo que lo normal, y esos días tenemos que ir un poco más despacio. Y en cualquier momento en el que estamos repasando, ya sea camino al colegio, o con las tarjetas de memoria, o los juegos, y Andrea se siente cansada, ella simplemente dice: “Terminamos”. Y en ese momento terminamos.
Pero muchas veces más, ella quiere más. Le pregunto: “¿Versículos?”, y ella dice “Si, por favor”, aun cuando eso signifique apagar el Nintendo. O ella simplemente se acerca a mi diciendo, “Papá, ¿versículos?” y yo le digo “Claro.” y ella responde. “¡Oh si!”.

Aquí está Andrea con una página que muestra las imágenes de los primeros sesentaicuatro versículos del salmo. Hoy estamos soltando semillas de maíz en la página. Donde quiera que caiga un maíz, Andrea tendrá que decir el versículo.

Casi cada versículo del Salmo 119 contiene un término para la palabra de Dios: mandamientos, testimonios, palabra, estatutos, ley. A muchos de nosotros nos cuesta mucho tiempo recordar cuál término utiliza cada versículo. Andrea nunca los confunde. Tengo el presentimiento de que esto es así para la mayoría de los pequeños que memorizan, pero no tengo suficiente experiencia como para asegurarles que es así.

Parece que Andrea ha mejorado mucho en memorizar desde que empezamos. Creo que quizás ella ha aprendido pequeños trucos a lo largo del camino para hacer su trabajo más fácil. Sería muy interesante saber cómo lo está haciendo. De todas formas, si le digo, “Mira, este versículo dice ‘Guardaré tus palabras’ y el siguiente dice ‘conforme a Tu palabra’, sin la s, se que ella tiene una manera de recordar esa información y probablemente lo dirá correctamente la próxima vez. Y una vez que acierta, acertará las demás veces.

Hemos llegado al punto del salmo en el que yo esperaba que todos estuvieran teniendo dificultad en retener todo lo que han memorizado mientras continúan memorizando ocho versículos nuevos cada mes. Resulta ser que a Andrea le está pasando todo lo contrario, ella se sabe los primeros versículos mejor que nunca. Tiene una base tan sólida con aquellos versículos que parece disfrutar tener nuevos versículos de vez en cuando.

Al principio las mímicas con los versículos fueron de mucha ayuda. Los versículos a los que acompañamos con mímicas fueron aquellos que más recuerda y los que más disfruta. Parece ser que ya no son necesarias las mímicas, pero probablemente volvamos a utilizarlas muy pronto. Cambiar de tácticas ocasionalmente lo hace más dinámico y que el trabajo sea más interesante.
También hemos dejado de hacer más tarjetas de memoria. De todas maneras, Andrea nunca necesitó leer las palabras y como casi siempre repasa los versículos con su padre, quien se sabe los versículos, las tarjetas de memoria parecían un esfuerzo innecesario. Ahora para repasar, simplemente impirmimos una página con imágenes para cada uno de los ocho versículos nuevos.
Seguido en nuestra lista de tareas pendientes: la segunda mitad del juego de mesas, con cuadrados para el resto de los 176 versículos. (Y algunas otras reglas interesantes). Después de eso, quizá volveré a escribir melodías para los primeros 47 versículos del salmo. Y quizá durante el próximo año decidiremos qué pasaje memorizar cuando terminemos este.

Aquí está Andrea con nuestro nuevo juego. (Disculpas por el ruido de fondo. Si añadiera subtítulos en el vídeo sería más fácil escuchar y entender a Andrea, pero bueno, no lo he hecho. Ella dice cada palabra de los versículos perfectamente. Si tienes alguna duda, no tengas miedo de seguir lo que dice con la Biblia en versión New King James).

Y aquí están las canciones. Es impresionante lo que puedes hacer con tres acordes. O quizá no es tan impresionante, pero esto nos vale. Haz click en los enlaces para escuchar la canción.

Primero, solo el versículo 48:

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Zain, los versículos 49-56:

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Chet: 57-64:

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Tet: 65-72

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Yod: 73-80

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Caf: 81-88

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Lámed, 89-96:

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Mem, 97-104:

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