Dálet: Salmo 119:25-32

DaletEl pasaje de Dálet tiene una estructura más estricta que muchas otras secciones del Salmo 119, aunque la estructura no sea obvia inmediatamente. En tres de los versículos (25, 28, 31) el salmista habla con gran aflicción; los otros cinco versículos tienen en común la palabra “camino” o “caminos”. En los versículos 26-27, “mis caminos” son comparados con “el camino de tus mandamientos”; en los versículos 29-30 se compara el camino de la mentira con el de la verdad.

Como vemos, la repetición de “camino” es estructural y temática, el resultado de algo que Alexander Maclaren llama “las exigencias de un plan acróstico”. Es decir, la palabra en hebreo para “camino” comienza con la letra Dalet, y en el texto original es la primera palabra en los versículos en los que aparece.

El sentimiento “¡Vivifícame!” es una súplica recurrente del celebrity sex salmista en Salmo 119. Aparece por primera vez en el versículo 25 y se repite ocho veces más en el salmo. (Aunque en la versión Reina-Valera que estamos utilizndo, se traduce como “Avívame” en el versículo 37).

¡Qué bendición es poder decirle a Dios, “Escogí el camino de la verdad”! Como muchos otros versículos, este me motiva a animar a mis hijos a memorizar el Salmo 119. He visto a tantos amigos traer a sus vidas sufrimiento innecesario (si, y algunas veces yo he hecho lo mismo) al negarse intencionalmente a permitir que sus pasos sean dirigidos por los juicios de Dios en una área u otra de sus vidas. Mientras memorizo con mi hijo el Salmo 119, mi oración por el es que estas palabras puedan ser grabadas en su corazón y en su mente, para que cuando sea tentado a apartarse, ellas vengan a su mente como una cación y lo animen a permanecer en el camino. Es también mi oración de que cuando el se aparte del camino, estas palabras le ayuden a reconocer la razón del repentino vacío que siente, y le traigan de vuelta al camino de la bendición.

Hay mucho sobre el “caminar” de un creyente en el Salmo 119, mucho sobre la perseverancia fiel y constante; sólo en el versículo 32 vemos al peregrino correr. Esto me parece muy atractivo. Me encanta correr, y conozco muy bien el sentimiento de salud y libertad que brinda en esos días raros cuando me siento fuerte y mis piernas tienen hambre de kilómetros.

Para un corredor, tener piernas saludables es importante, pero un corazón saludable es su mayor posesión. Quizá esté tomando el pasaje más literal de lo necesario, pero “cuando ensanches mi corazón” siempre me hace pensar en Secretariat, el caballo de carreras. Sólo después de la muerte de Seretariat fue revelada la causa de su grandeza: su corazón era casi tres veces más grande que el de un caballo promedio. “Incrementa mi capacidad de correr, Señor, y terminaré la carrera”.

El versículo 32 es un final hermoso para el pasaje, el hombre que estaba atascado en el polvo un día, desaparece en una nube al día siguiente, atravesando el camino de Dios sin mucho esfuerzo, renovado, refrescado, vivificado. Esto gracias a Dios, a quien podemos “correr y no cansarnos” (Is. 40:31).

Notes sobre la memorización

Cada vez que recites el versículo 32, también intenta recitar la primera línea del versículo 33. Esto creará una conexión en tu mente que te ayudará siempre a pasar al siguiente pasaje. Te darás cuenta que aparece la palabra “camino” en el versículo 33 también, y esto ayuda a conectar las dos secciones.img class=”alignleft size-medium wp-image-383″ alt=”Dalet” src=”http://memorizarsalmo119.com/wp-content/uploads/dalet-202×300.png” width=”202″ height=”300″ /

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