La Fidelidad

historiasComo nadie me ha compartido sus experiencias memorizando últimamente, aprovecho la oportunidad para compartir una de mis propias experiencias.

Esta es la bisabuela de algunos de nuestros amigos en Rumanía. Me gustaría llevarte de vuelta al día en que la conocí en 1995, en el jardín en la parte de atrás de una antigua casa en un pequeño pueblo rumano.

El abuelo de nuestros amigos, un anciano y callado hombre en sus setentas, está juntando algunos paneles de madera que tienen forma de caja – una colmena, me dice. Cerca de él se sienta su suegra. Ella tiene 96 años; no dice ni una sóla palabra, sólo observa y escucha mientras hablamos. Nuestros amigos salen de la casa al jardín y uno de ello dice, “Ven aquí, deberías conocer a mi bisabuela”.

Y eso hice. Le cuesta mucho escuchar, free celebrity sextapes pero sus bisnietos logran hacerse escuchar, y le explican que soy un misionero de América. Ella sonríe. “Abuela, ¿puedes decirle un salmo?” ellos le preguntan, ella obedece inmediatamente.

Se sabe los versículos perfectamente; las chicas están claramente orgullosas de ella, aunque mientras el salmo continúa, se sienten en la necesidad de explicar: “ella se confunde un poco ahora – a veces se salta de un salmo al siguiente”. Ella se aprendió muchos salmos cuando era pequeña, ellos dicen. Está podía decir todo el Salmo 119, pero su habilidad le ha abandonado. Aun si no puede decir siempre todos los versículos, la paz de haberlos sabido por noventa años es aún muy evidente.

Esta mujer nació en 1899. Ella falleció uno o dos años después que le conocí, estuvo a punto de haber vivido en tres siglos. Ahora pienso en ella aprendiéndose todos esos salmos al comienzo del siglo 20. Mientras los memorizaba, ella no podría imaginarse los desafíos que ella y su país enfrentaría a través de su vida: dos guerras mundiales; décadas de pobreza extrema y dificultades; cuarenta difíciles años de represión, dictadura atea.

Aunque en esos años, cuando comprar una Biblia podría ser desde difícil a peligroso o incluso, imposible, ella llevaba mucho de la Biblia en su mente. Si ella y su familia hubieran sabido lo que venía por delante, me pregunto, ¿cómo se hubieran podido preparar lo más que pudieran para las tribulaciones a las que se enfrentaría? Creo que ellos tendrían una gran dificultad pensando en un mejor plan que el de saturar su corazón con las verdades eternas de Dios.

Le puedo imaginar recostada en cama por la noche, sin poder dormir por un evento inquietante, pequeño o grande, en su vida. Una mujer en su poblado ha estado hablando mal de ella; o su hijo está muy enfermo; o alguien cercano a ella ha muerto. ¿En qué pensaba?

“Llegue mi oración delante de ti;
Líbrame conforme a tu dicho.”

“Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos,
Y me consolé.”

“Cánticos fueron para mí tus estatutos
En la casa en donde fui extranjero.”

No está en mí el decidir si viviré hasta mis noventas. Pero si lo estoy, espero poder ser ese tipo de viejo de 96 años. Y no se a qué clase de dificultades me enfrentaré yo y mis hijos en el mundo en el siguiente siglo. Pero lo que sí se es que la mejor manera para prepararme para ellos es de guardar la palabra de Dios en sus corazones. “Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan.”

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