Lámed: Salmo 119:89-96

Lamed“La estabilidad de la naturaleza es testigo de la constancia de la Palabra que la sostiene”. De esa manera comienza el comentario sobre la sección Lámed del Salmo 119 por Alexander Maclaren.

Estabilidad; constancia. La palabra permanece; la tierra es afirmada. En tiempos difíciles, es un consuelo recordarnos que nuestro Dios es constante como su creación. El ha ordenado nuestros días desde toda la eternidad. Aquellos que dicen tener un deseo de estudiar el universo sin reconocer a Dios harían bien en darse cuenta de que la constancia que ven en las leyes del universo es una reflexión de la constancia de su Creador. Dios es tan fiel como la salida del sol, tan fiel como la gravedad.

Aunque la creación de Dios da crédito a su gloria, al final se queda corta, como el salmista concluye en el versículo 96. Toda la perfección visible del universo tiene un fin, un límite; sólo la Palabra de Dios, “la única cosa en el mundo con una ventana a la eternidad”, no tiene límite como Dios mismo. El universo, con todo su poder y belleza, pasará, pero la palabra de Dios permanece para siempre.

Y debido a que la palabra de Dios es nuestra única ventana a la eternidad, en tiempos de dificultad, ella ofrece consuelo y esperanza, no disponibles de otra fuente en la tierra. “Si tu Ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido.” Este versículo es para mi un punto álgido del salmo; en toda su simplicidad, trata verdades profundas y maravillosas. Me lleva de regreso a aquel tiempo en mi gran aflicción, y me recuerda que:

Cuando se acaban las esperanzas, la permanencia de la palabra de Dios daesperanza;
No hay tal esperanza en ningun otro lugar;
Cuando el mundo oscurece, la luz de la palabra de Dios brilla lo másbrillante;
En los tiempos de la más sombría desesperación, es posible encontrar no sólo
consuelo, sino también deleite en la palabra de Dios;
Aquellos que no están familiarizados celeb sex tapes con Dios y su palabra, en el día del
sufrimiento, están realmente en un estado desesperado y lamentable.

Y me recuerda volver siempre a la palabra de esperanza. “Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado.”

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