Sobre Salmo 119

¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.
Salmo 119:9, 11, 105

Una u otra vez mientras crecía, memoricé los cinco versículos del Salmo 100, los seis versículos del Salmo 23, y sólo tres de los ciento setenta y seis del Salmo 119. (Ahí los tienes, al comienzo de esta página. Quizá también te los sabes). He memorizado cientos de versículos a través de los años, pero sólo 1.7% de los versículos del Salmo 119. No es impresionante. Así que hace casi un año, decidí memorizar el salmo completo. Mi hijo Nick lo ha estado memorizando conmigo.

Ha sido un año de descubrimientos. Mientras pasaba por los primeros 100 versículos, de repente me di cuenta de tres cosas:

Memorizar Salmo 119 es diferente a cualquier otra memorización Bíblica que he hecho antes. Esto es cierto debido a la longitud del pasaje, pero también por el tema que trata. Memorizar 104 versículos de Filipenses fue mucho más fácil para mi – en Filipenses, Pablo se va de un tema a otro; el contexto hace que la memorización sea más sencilla. Pero casi cada versículo del Salmo 119, habla de lo mismo – la excelencia de la palabra de Dios. Hay mucha repetición, y no hay mucha conexión ni movimiento entre versículos. Podrías cambiar el orden de los versículos en la Biblia de tu pastor sin que él se de cuenta. Todo esto significa que requiere de mucha más concentración y repetición para memorizarlos correctamente, especialmente cuando vas por más allá de los cincuenta o sesenta versículos. Un beneficio de concentrarse más es, por su puesto, que puede que le saques más provecho.

Salmo 119 existe para ser memorizado; ese es el propósito por le que fue escrito. El salmo tiene 22 secciones de 8 versículos, con cada versículo de la sección comenzando (en el original hebreo) con la misma letra del abecedario. (Si hubiera sido escrito en Español, todos los versículos de la primera parte comenzarían con la letra A, y aquellos de la segunda, con la letra B, y así sucesivamente).

No es un accidente, es un acróstico, para ayudar a memorizar. El salmista tenía la intención de que el salmo fuese memorizado. Esto no es nada nuevo, claro; se ha sabido desde siempre. Aunque de alguna manera a través de los años el salmo se ha convertido en una curiosidad, en una pieza de museo. (“Mira, hijo, así es como la gente solía memorizar cosas antes de que tuvieran una TV!”) Pero si no memorizamos el Salmo 119, no lo estamos usando para el propósito por el que fue hecho. Un Salmo 119 no memorizado es un cheque que nunca has cobrado, un banquete del que no has comido. Hay bendiciones en el Salmo 119, he encontrado, a las que se puede disponer a través de memorizar, y que no se pueden alcanzar por ningún otro medio.

Siempre me ha parecido que el Salmo 119 es un poco monótono, un poco difícil de adentrarse. Pero estaba encarándolo de la manera equivocada. Leer un comentario del Salmo 119 sin memorizarlo es como tratar de buscar disfrutar de una lata de guisantes leyendo la etiqueta. Hacer un estudio bíblico de 12 semanas sobre el Salmo 119 puede representar más que simplemente lamer la lata, pero quizá, no mucho más que eso. Memorizar es el abre latas.

El Salmo 119 fue escrito para enseñar verdades fundamentales para los jóvenes. Vi, mientras meditaba en el Salmo 119, que las verdades que encontré son las que esperaba que mis hijos aprendan:

Que habrán tiempo de gran aflicción y persecución, pero que Dios siempre estará ahí para nosotros;
Que seguir a Dios requiere un corazón completo, y que vale cada gota del esfuerzo;
Que la aprobación de Dios vale más que la de los reyes, que sus leyes más que las riquezas;
Que las ordenanzas de Dios traen paz, libertad, seguridad, confort, y vida;
Que el éxito viene del carácter y no de las circunstancias;
Que hay gran gozo que puede ser encontrado en la palabra de Dios;
Que Dios está a cargo;
Que Dios es bueno;

Y muchos más. También me di cuenta que memorizar estas verdades le enseñarían a mis hijos cómo orar efectivamente, cómo seguir a Dios aun cuando otros a su alrededor no lo hagan, y cómo la palabra de Dios se relaciona a sus vidas. Ellos también aprenderán la satisfacción de completar un largo trabajo, y posiblemente y mucho más importante, aprenderán a apreciar la memorización como una disciplina espiritual para toda la vida.

Por supuesto, esas son cosas que desearía para mí mismo, para mi iglesia, para mis amigos. Así que invité a los de nuestra pequeña iglesia a memorizar el Salmo 119 conmigo y mi familia (en español, esta vez). Empezamos en Septiembre, aprendiéndonos sólo ocho versículos del salmo cada mes, así que tendremos memorizado el salmo en 22 meses. Espero que los no creyentes de nuestro grupo de animen a memorizar también; la palabra de Dios no vuelve a él sin completar su propósito. Los jóvenes también se nos unirán al plan de memorización, así también los ancianos del grupo. Aun si olvidan la primera sección cuando empiecen a memorizar la segunda, estoy seguro de que los beneficios de memorizar harán que el esfuerzo merezca la pena.

Estaré invitando a amigos de otras iglesias a que memoricen con nosotros, y a mis hijos mayores en los Estados Unidos. (¡Vaya! ¡Perdí la gran oportunidad al no memorizar el salmo mientras ellos eran jóvenes!)

Me gustaría que consideres memorizarlo con nosotros también. Claro, 22 meses es bastante tiempo, pero piensa así, si hubieras empezado hace dos años, ¡hoy ya te lo sabrías! Estoy convencido que el Salmo 119 guarda grandes bendiciones para tu familia. Si tienes hijos jóvenes y te preguntas cómo hacer algo para ellos que sea apropiado para su edad, tengo algunas ideas. Si eres mayor y has dejado de memorizar hace años, ¿ qué te parece volver a intentarlo? Sería de gran ánimo para los que están a tu alrededor, y sería una bendición para ti también.