Tau: Salmo 119:169-176

tauY así llegamos, por fin, al final de nuestro salmo. Aquellos que han leído, estudiado, orado con el salmista desde el principio, encontrarán esta última estrofa muchos pensamientos familiares. J.A. Alexander remarca que el versículo 175 “Resumen en conclusión las peticiones de todo el salmo”; y en efecto, nude celebrities toda la sección de Tau es un adecuado resumen de todo lo que ha venido antes.

La sección consiste en cuatro pares de versículos (la agrupación de los primeros dos pares es mucho más obvia que la de los demás). En estos versículos vemos los temas que han dominado en los pensamientos del autor desde el principio:

En los versículos 169-170 escuchamos nuevamente las dos peticiones repetidas a menudo por el salmista, petición de sabiduría y salvación. “Una vez más el ora por mayor entendimiento o discernimiento, y por la libertad de su circunstancia exterior que le permitirá usarlo”. (A.F. Kirkpatrick). “El salmista pidió por entendimiento y salvación”, dice Warren Wiersbe, “porque el sabía que la verdad le haría libre (Juan 8:32)”.

Alabanza que rebosa (de lenguas y labios) es el sujeto del siguiente par de verículos –alabanza “por continua enseñanza de Dios” y por la “substancia de su enseñanza” (Kirkpatrick nuevamente). La palabra traducida “rebosarán” en el versículo 171 tiene el sentido de “derramar” o “fluir”. Claro está, que la ideas de hablar y fluir no son mutuamente exclusivas–quizás la imagen más apta para alabanza descrita aquí pudiera ser la de un “arroyo charlatán”.

El tercer par de versículos una vez más implora por la ayuda de Dios, con la gran confianza de que será suplida a aquel que confía en El y que por ende “renuncia a todas las demás formas de protección” (Alexander). Como el versículo 155 habla del impío que no experimentará salvación porque han buscado en el lugar incorrecto, aquí, la salvación es segura, porque el salmista la ha buscado en el único lugar donde realmente puede ser hallada.

El salmista termina con una humilde súplica de uno que conoce muy bien la tendencia humana de alejarse de Dios. El versículo es algo sorprendente, a través del salmo, el autor ha declarado repetidas veces su determinación de seguir las leyes (v. 8), y su práctica de seguirla (vv. 22, 110). Pero como Derek Kidner nota, “La confesión de fracaso, no es inconsistente con la profesión de devoción”.

Y a pesar que esto pueda ser el primer versículo en el que el salmista reconoce que se ha salido de los caminos de Dios, en su humildad reconocemos el corazón de aquel que ha escrito los 175 versículos anteriores, en los que el “puede ser visto esforzándose pero nunca ser visto confiándose” (George J. Zemek). “Este hombre habría tomado su postura no con el fariseo autocomplaciente de la parábola”, dice Kidner, “sino con el publicano quien se paró a lo lejos, pero regresó a casa justificado”.

Las últimas palabras en nuestro estudio vienen de Alexander Maclaren, sobre el v.176:

El salmista oró “Busca a tu siervo” porque él sabe cómo continuamente el va a ser tentado a alejarse. Pero sabemos mejor que él cuán maravillosamente la respuesta ha superado su petición. “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”

Y en el v.175:
La vida atraída a Dios, vuelta hacia Dios en alabanza continua, y fortificada por ayudas fehacientes ministradas a través de Su rebosante voluntad, es la única vida que merece la pena vivir.

 

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